Soy adicto al sexo y no puedo parar

Opinión externa de Jorge Majada

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En este artículo vamos a tratar el tema de la hipersexualidad, es decir, el del aumento repentino o la frecuencia extrema en la libido o en la actividad sexual. Sustituye a los viejos conceptos de la ninfomanía, que se consideraba un trastorno psicológico exclusivamente femenino. En los hombres el trastorno era llamado satiriasis y a quien lo padecía se le denominaba sátiro.

Dejémonos de chistes fáciles, ser adicto al sexo, es igual que ser yonki. Miedo, temblores, monos… Sesiones de horas de sexo, que no producen placer y que sólo mitigan por unos instantes la angustia, la ansiedad. Es un verdadero infierno por el que pasan algunas personas que llegan a perder su trabajo, su familia y todas sus posesiones. Así que lejos de hacer gracia, es más bien un drama.

Ahora bien, ¿Cómo saber si soy adicto al sexo?

Para ello tienes que tener unas cuantas cosas claras, ¿Toda tu vida gira entorno al sexo? ¿Ha pasado de ser un placer a una necesidad?  Si la respuesta es afirmativa a las preguntas anteriores, tenemos un problema. La Universidad de California ha elaborado una lista de criterios para diagnosticar el desorden hipersexual, como un tipo más de trastorno mental. Algunos de los síntomas que padecen los adictos al sexo, es incluir un patrón reiterado de las fantasías sexuales y recurrir a la actividad sexual como respuesta a los estados de ánimo desagradables, como estrés o depresión. Además, normalmente estas personas no consiguen tener éxito al reducir su actividad sexual, y es cuando se dan cuenta de que tienen un problema.

La sexualidad forma parte natural del ser humano, pero cuando se convierte en una prioridad que interviene directamente en la vida de las personas, pasa a ser algo problemático. Esto mismo le ocurrió a María, una mujer de 30 años que afirma tener un trabajo que le encanta y un “matrimonio feliz”. Aún así, a escondidas regularmente tiene sexo con otros hombres, se masturba varias veces al día y fantasea constantemente con sexo, sin importar el lugar en el que se encuentre. La joven cree que es adicta desde la temprana edad de 15 años, e incluso ha transmitido enfermedades de transmisión sexual a su marido y exparejas, debido a su comportamiento descuidado.

Ella misma, en la entrevista concedida al “Diario de Cuyo”, se echaba a llorar recordando estos momentos “Participo en comportamientos sexuales de alto riesgo y perjudiciales, que tengo problemas para controlar”, dijo, y  añadió que sus impulsos eran intermitentes pero que tenían un duro impacto en su bienestar y en sus relaciones con familiares, amigos y parejas. “A menudo siento profunda vergüenza, pero no puedo controlar estas acciones”,admitió.

Como María son muchas las personas que cargan con esta lacra cada día de su vida. No se lo hagamos más difícil. Intentemos ayudarles dándole nuestro apoyo y poniéndolo en manos de profesionales, porque hay solución.

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Autor: Jorge Majada
Blog Personal

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